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Prediabetes: diagnóstico y recomendaciones

Cada día aumenta el número de pacientes diagnosticados con Diabetes Mellitus con el consiguiente riesgo de complicaciones. Los pacientes diabéticos son vulnerables al desarrollo de cardiopatía, enfermedad cerebrovascular, retinopatía, nefropatía, etc. Por lo tanto, el diagnóstico adecuado de la enfermedad y sus etapas previas constituye un aspecto de gran importancia para evitar su progresión.

Se consideran prediabetes resultados de glicemia en ayunas entre 100-125 mg/dL, glicemia dos horas posterior a una carga de glucosa (75g) entre 140 -199mg/dL o ambas. Su importancia radica en el hecho de que aumenta de 5 a 6 veces el riesgo de desarrollo de diabetes Mellitus tipo 2. La evidencia epidemiológica indica que las complicaciones comienzan ya antes de que el paciente haya llegado a la diabetes franca. El tratamiento de los prediabéticos tiene el potencial de reducir la incidencia de diabetes y la enfermedad cardiovascular y microvascular relacionadas.

La glucemia en ayunas debe determinarse luego de un ayuno nocturno de 8 horas como mínimo. Los pacientes no deben estar activos ni haber ingerido cafeína o cualquier otro factor que altere el metabolismo de los hidratos de carbono. Los pacientes tienen que haber tenido un consumo adecuado de carbohidratos previo al test, estar en reposo durante el mismo y no fumar.

La medida más importante para las personas con prediabetes es el manejo intensivo del estilo de vida, dado los beneficios en la glucemia y el riesgo cardiovascular. Un estilo de vida apropiado previene o retrasa la aparición de diabetes como así la enfermedad micro y macrovascular. A esto hay que agregar el control de la presión arterial y los lípidos al control de la glucemia, como se hace en la diabetes, dada gran evidencia existente sobre el riesgo cardiovascular de las personas con prediabetes.

Los prediabéticos deben reducir el 5-10% del peso y mantenerlo, disminuyendo así la masa grasa, la presión arterial, la glucosa, las lipoproteínas de baja densidad y los triglicéridos. Estos beneficios también se trasladan a una buena evolución a largo plazo, especialmente si se mantienen el descenso de peso y el estilo de vida apropiado. Dado que el estilo de vida es difícil de mantener, las siguientes recomendaciones ayudan a un buen control: automonitoreo, proponer metas posibles y por etapas, control de estímulo, estrategias cognitivas, apoyo social y refuerzo apropiado.

Se recomienda un programa de actividad física de intensidad moderada de 30-60 minutos diarios, al menos 5 días por semana. La dieta debe ser escasa en grasas totales, grasas saturadas y ácidos grados trans¸ con una cantidad adecuada de fibras, baja ingesta de sodio y evitando el alcohol.

En las personas con riesgos particulares como el síndrome metabólico, hiperglucemias más elevadas, enfermedad cardiovascular, esteatosis hepática, antecedente de diabetes gestacional o síndrome del ovario poliquístico, a las modificaciones del estilo de vida se le puede agregar el tratamiento farmacológico.

Para los lípidos, las metas son similares a las establecidas para los diabéticos. Mediante el tratamiento con estatinas el objetivo es conseguir niveles de colesterol LDL, colesterol no-HDL o apoB de 100, 130 y 90 mg/dL, respectivamente.

Se recomienda que la presión arterial en los prediabéticos se mantenga por debajo de 130/80 mmHg. Los antiagregantes plaquetarios como la aspirina, están indicados en todos los prediabéticos, siempre que no exista un riesgo aumentado de hemorragias gastrointestinal o intracraneana y otras enfermedades hemorrágicas.

Para el manejo de niños y adolescentes se utilizan muchas de las recomendaciones aplicadas a los adultos en alto riesgo. Es importante la modificación del estilo de vida. En este grupo etario, el aumento de la diabetes tipo 2 es paralelo al aumento de la obesidad, atribuida al mayor consumo calórico y la poca actividad física. En la etapa de crecimiento infantil hay que tener cuidado con la pérdida de peso. Lo mejor es mantener el peso adecuado a la talla o un índice de masa corporal apropiado a la edad y el sexo.